Mostrando entradas con la etiqueta Actividades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actividades. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de agosto de 2017

4° BOD: Trabajo práctico de escritura: un relato de iniciación

Como segunda parte del trabajo práctico de escritura de una entrada deenciclopedia, vamos a escribir un relato de iniciación a partir de la experiencia vivida por Moncho, el protagonista de la película La lengua de las mariposas.

Esta segunda parte puede resolverse de a dos. Se entregará hasta el viernes 18/08 inclusive (*) vía mail (literatura.guardia@gmail.com) y tendrá una extensión de dos páginas A4 en Word como máximo. Incluir en el encabezado los siguientes datos: nombre/s y apellido/s, curso y título del relato.

Deberán elegir una de las siguientes propuestas:

A)    El relato de iniciación como RECUERDO (Moncho adulto)

En la película, Moncho es un niño. Imaginá que, después de algunos años, ya siendo un joven adulto, le cuenta a un amigo lo que vivió durante el año 1936. Escribí el relato de iniciación de Moncho a partir de las vivencias que se muestran en la película.

B)    El relato de iniciación como ELABORACIÓN DE LA EXPERIENCIA (Moncho niño)

Luego de las vacaciones de verano, dos meses después de la detención de Don Gregorio al estallar la guerra civil, Moncho vuelve a la escuela para continuar sus estudios y conoce a nuevos compañeros de clase, a quienes decide contarles lo vivido junto a su maestro. Escribí el relato de iniciación de Moncho a partir de las vivencias que se muestran en la película.

Es importante considerar en ambos casos (A y B):
  • Qué tipo de narrador se va a utilizar
  • El modo de presentar claramente el conflicto del relato
  • Cómo dar cuenta de las consecuencias que tuvo ese conflicto en la vida de Moncho, en sus sentimientos, en la relación con los otros o en su forma de pensar.

(*) Actualización (17/08): prórroga para la entrega: hasta 20/08

miércoles, 28 de junio de 2017

4° BOD: Desayuno literario

Fecha: miércoles 5 de julio

Encargados:

  • Jonathan: Cindor, jugo de naranja.
  • Jennifer: termo de agua caliente, saquitos de té, vasos descartables.
  • Martina: gaseosa, termo de agua caliente, servilletas.
  • Brisa: termo de agua caliente.
  • Ludmila: té, chocolatada, bizcochitos, vasos descartables.
  • Sol: té.
  • Romina: azúcar y cucharitas descartables.
  • Facundo: café.
  • Naiara: jugo Bagio.
  • Luciana: chocolatada.
  • Rocío: té y brownie.
  • Camila: termo de agua caliente.
  • Kiara: mate, termo de agua caliente, algo para comer.
  • Franco, Paloma, Ezequiel, Gabriela, José Luis, Melanie, Laura, Nicole, Aylén y Lautaro: traen algo para comer y compartir con todos.


Texto literario: Relatos de iniciación

¡Es fundamental traer el libro, además de las ganas de comer y compartir un desayuno entre todos!

jueves, 18 de mayo de 2017

Trabajo práctico

Este trabajo sobre El Lazarillo de Tormes consta de dos consignas.

1) A partir del siguiente título, escribí un texto de opinión. Deberás tomar una postura y defenderla. Para eso, utilizá citas textuales de la novela cada vez que consideres necesario. El texto debe incluir varios argumentos que justifiquen la posición tomada.

Título: Lázaro de Tormes: ¿héroe o anti-héroe?

2) Leé la letra de la canción “Los chicos de la calle” (1996) del músico argentino Pedro Aznar, y observá la pintura "Juanito ciruja" (1978) del artista Antonio Berni.  Escribí un texto titulado “Imágenes contemporáneas del Lazarillo” donde establezcas semejanzas y diferencias entre El Lazarillo de Tormes por un lado y la canción y la pintura, por el otro. Para esto, las siguientes preguntas pueden servir como guía y orientación:

  • ¿Qué diferencias y qué semejanzas podés encontrar entre Lázaro y los chicos de la calle, como Juanito Laguna, que viven en las grandes ciudades actuales?
  • Los chicos de la calle, por un lado, y Lázaro, por el otro, ¿tienen el mismo destino en los textos? ¿Por qué?
  • ¿En qué contexto socio-histórico y en qué país se escribió El Lazarillo? ¿En qué contexto habrá compuesto Aznar la canción o Berni pintado el cuadro?

Indicaciones generales:

  • El presente trabajo es individual y requiere una reflexión personal para resolver ambas consignas.
  • Se debe trabajar con la novela.
  • Se puede consultar bibliografía extra, pero es aconsejable hacerlo sólo si es necesario para fundamentar mejor las opiniones personales. 
  • Toda la bibliografía debe ser indicada al final del trabajo.
  • Extensión aproximada: 2 carillas A4, escritas en fuente tamaño 11 ó 12 y con interlineado 1,15.

Criterios de evaluación:
Se evaluará:

  • adecuación de las respuestas a lo pedido en las consignas,
  • adecuación a lo visto y discutido en clase,
  • capacidad de relacionar y elaborar nuevas propuestas de lectura,
  • uso de recursos y estrategias de argumentación,
  • ortografía y redacción.
  • entrega del trabajo en tiempo y forma. 
Fecha de entrega: hasta el viernes 26/05 inclusive. Prórroga: hasta el lunes 29/05 inclusive.
Modo de entrega: enviar por e-mail un archivo de Word nombrado “Apellido_TP Literatura 4º BOD” (literatura.guardia@gmail.com) 

miércoles, 19 de abril de 2017

4° BOD Apuntes: Puesta en común de la actividad "Se busca" (12/04)

Lazarillo de Tormes. Tratado I

Consigna: Al final del tratado I, Lázaro decide abandonar al ciego por los malos tratos recibidos. Imaginen que ustedes son las autoridades de Escalona y deben empapelar la ciudad con letreros titulados “Se busca”. Elijan a uno de los dos personajes y escriban el cartel. Rastreen en la novela las características físicas y la personalidad de los personajes.

Puesta en común: “Se busca”
Características de los personajes elegidos:

Ciego:
  • Ciego con bastón, parece humilde, gana mucho dinero, tiene un acompañante joven (Lázaro), vestimenta campesina, conoce hierbas y medicaciones para curar personas, maltrata a Lázaro.
  • Apariencia:
  • Manos grandes, vestimenta campesina.
  • Personalidad
  • Estafador, tramposo, avaro, astuto.


Lázaro:
  • Niño de entre 8 y 10 años, vestimenta vieja y sucia.
  • Aparenta ser travieso
  • Ladrón
  • Mal hablado
  • Acompañado por adulto viejo
  • Lo acompaña como su lazarillo
  • Buscado también por hacer que el ciego se estrelle con un poste


Apuntes a cargo de Martina Casco y Sol Villalba

lunes, 17 de abril de 2017

4° BOD Modelo de evaluación: El Lazarillo de Tormes

1. Leé las siguientes afirmaciones sobre El Lazarillo de Tormes. ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué? Justificá en cada caso.

a) El Lazarillo de Tormes pertenece al género lírico.
b) Los amos de Lázaro en general lo maltratan física y psicológicamente.
c) Al final del libro, la situación de Lázaro es mejor que al principio.
d) El “caso” al que Lázaro se refiere en el prólogo hace referencia a su situación final.
e) El Lazarillo de Tormes tiene un narrador protagonista.

2. A partir de la lectura de El lazarillo de Tormes, seleccioná  la respuesta más adecuada (A, B, C, D). Justificá tu elección.

Junto a su segundo amo, el clérigo de Maqueda, Lázaro...
a) comienza a trabajar como pregonero de vinos.
b) vive notablemente mejor que junto al ciego, ya que el clérigo no lo maltrata físicamente y le proporciona una buena alimentación.
c) sufre hambre y, en consecuencia, decide robarle a su amo los panes que guardaba en un arca (baúl) bajo llave.
d) es enviado a mendigar ya que su amo carece de comida.

3. Seleccioná un tratado de la novela. Narrá qué le ocurre a Lázaro. Describí al amo correspondiente.

De yapa, una viñeta sobre el Tratado 1 (extraída de http://lazarillo05.blogspot.com.ar/2012/04/situaciones-del-lazarillo.html)

viernes, 18 de noviembre de 2016

4º BOD - Modelo de evaluación

Leé el siguiente cuento de Augusto Monterroso:

Mr. Taylor
—Menos rara, aunque sin duda más ejemplar -dijo entonces el otro-, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amazónica.
Se sabe que en 1937 salió de Boston, Massachusetts, en donde había pulido su espíritu hasta el extremo de no tener un centavo. En 1944 aparece por primera vez en América del Sur, en la región del Amazonas, conviviendo con los indígenas de una tribu cuyo nombre no hace falta recordar.
Por sus ojeras y su aspecto famélico pronto llegó a ser conocido allí como "el gringo pobre", y los niños de la escuela hasta lo señalaban con el dedo y le tiraban piedras cuando pasaba con su barba brillante bajo el dorado sol tropical. Pero esto no afligía la humilde condición de Mr. Taylor porque había leído en el primer tomo de las Obras Completas de William G. Knight que si no se siente envidia de los ricos la pobreza no deshonra.
En pocas semanas los naturales se acostumbraron a él y a su ropa extravagante. Además, como tenía los ojos azules y un vago acento extranjero, el Presidente y el Ministro de Relaciones Exteriores lo trataban con singular respeto, temerosos de provocar incidentes internacionales.
Tan pobre y mísero estaba, que cierto día se internó en la selva en busca de hierbas para alimentarse. Había caminado cosa de varios metros sin atreverse a volver el rostro, cuando por pura casualidad vio a través de la maleza dos ojos indígenas que lo observaban decididamente. Un largo estremecimiento recorrió la sensitiva espalda de Mr. Taylor. Pero Mr. Taylor, intrépido, arrostró el peligro y siguió su camino silbando como si nada hubiera pasado.
De un salto (que no hay para qué llamar felino) el nativo se le puso enfrente y exclamó:
—Buy head? Money, money.
A pesar de que el inglés no podía ser peor, Mr. Taylor, algo indispuesto, sacó en claro que el indígena le ofrecía en venta una cabeza de hombre, curiosamente reducida, que traía en la mano.
Es innecesario decir que Mr. Taylor no estaba en capacidad de comprarla; pero como aparentó no comprender, el indio se sintió terriblemente disminuido por no hablar bien el inglés, y se la regaló pidiéndole disculpas.
Grande fue el regocijo con que Mr. Taylor regresó a su choza. Esa noche, acostado boca arriba sobre la precaria estera de palma que le servía de lecho, interrumpido tan solo por el zumbar de las moscas acaloradas que revoloteaban en torno haciéndose obscenamente el amor, Mr. Taylor contempló con deleite durante un buen rato su curiosa adquisición. El mayor goce estético lo extraía de contar, uno por uno, los pelos de la barba y el bigote, y de ver de frente el par de ojillos entre irónicos que parecían sonreírle agradecidos por aquella deferencia.
Hombre de vasta cultura, Mr. Taylor solía entregarse a la contemplación; pero esta vez en seguida se aburrió de sus reflexiones filosóficas y dispuso obsequiar la cabeza a un tío suyo, Mr. Rolston, residente en Nueva York, quien desde la más tierna infancia había revelado una fuerte inclinación por las manifestaciones culturales de los pueblos hispanoamericanos.
Pocos días después el tío de Mr. Taylor le pidió -previa indagación sobre el estado de su importante salud- que por favor lo complaciera con cinco más. Mr. Taylor accedió gustoso al capricho de Mr. Rolston y -no se sabe de qué modo- a vuelta de correo "tenía mucho agrado en satisfacer sus deseos". Muy reconocido, Mr. Rolston le solicitó otras diez. Mr. Taylor se sintió "halagadísimo de poder servirlo". Pero cuando pasado un mes aquél le rogó el envío de veinte, Mr. Taylor, hombre rudo y barbado pero de refinada sensibilidad artística, tuvo el presentimiento de que el hermano de su madre estaba haciendo negocio con ellas.
Bueno, si lo quieren saber, así era. Con toda franqueza, Mr. Rolston se lo dio a entender en una inspirada carta cuyos términos resueltamente comerciales hicieron vibrar como nunca las cuerdas del sensible espíritu de Mr. Taylor.
De inmediato concertaron una sociedad en la que Mr. Taylor se comprometía a obtener y remitir cabezas humanas reducidas en escala industrial, en tanto que Mr. Rolston las vendería lo mejor que pudiera en su país.
Los primeros días hubo algunas molestas dificultades con ciertos tipos del lugar. Pero Mr. Taylor, que en Boston había logrado las mejores notas con un ensayo sobre Joseph Henry Silliman, se reveló como político y obtuvo de las autoridades no sólo el permiso necesario para exportar, sino, además, una concesión exclusiva por noventa y nueve años. Escaso trabajo le costó convencer al guerrero Ejecutivo y a los brujos Legislativos de que aquel paso patriótico enriquecería en corto tiempo a la comunidad, y de que luego estarían todos los sedientos aborígenes en posibilidad de beber (cada vez que hicieran una pausa en la recolección de cabezas) de beber un refresco bien frío, cuya fórmula mágica él mismo proporcionaría.
Cuando los miembros de la Cámara, después de un breve pero luminoso esfuerzo intelectual, se dieron cuenta de tales ventajas, sintieron hervir su amor a la patria y en tres días promulgaron un decreto exigiendo al pueblo que acelerara la producción de cabezas reducidas.
Contados meses más tarde, en el país de Mr. Taylor las cabezas alcanzaron aquella popularidad que todos recordamos. Al principio eran privilegio de las familias más pudientes; pero la democracia es la democracia y, nadie lo va a negar, en cuestión de semanas pudieron adquirirlas hasta los mismos maestros de escuela.
Un hogar sin su correspondiente cabeza teníase por un hogar fracasado. Pronto vinieron los coleccionistas y, con ellos, las contradicciones: poseer diecisiete cabezas llegó a ser considerado de mal gusto; pero era distinguido tener once. Se vulgarizaron tanto que los verdaderos elegantes fueron perdiendo interés y ya sólo por excepción adquirían alguna, si presentaba cualquier particularidad que la salvara de lo vulgar. Una, muy rara, con bigotes prusianos, que perteneciera en vida a un general bastante condecorado, fue obsequiada al Instituto Danfeller, el que a su vez donó, como de rayo, tres y medio millones de dólares para impulsar el desenvolvimiento de aquella manifestación cultural, tan excitante, de los pueblos hispanoamericanos.
Mientras tanto, la tribu había progresado en tal forma que ya contaba con una veredita alrededor del Palacio Legislativo. Por esa alegre veredita paseaban los domingos y el Día de la Independencia los miembros del Congreso, carraspeando, luciendo sus plumas, muy serios, riéndose, en las bicicletas que les había obsequiado la Compañía.
Pero, ¿qué quieren? No todos los tiempos son buenos. Cuando menos lo esperaban se presentó la primera escasez de cabezas.
Entonces comenzó lo más alegre de la fiesta.
Las meras defunciones resultaron ya insuficientes. El Ministro de Salud Pública se sintió sincero, y una noche caliginosa, con la luz apagada, después de acariciarle un ratito el pecho como por no dejar, le confesó a su mujer que se consideraba incapaz de elevar la mortalidad a un nivel grato a los intereses de la Compañía, a lo que ella le contestó que no se preocupara, que ya vería cómo todo iba a salir bien, y que mejor se durmieran.
Para compensar esa deficiencia administrativa fue indispensable tomar medidas heroicas y se estableció la pena de muerte en forma rigurosa.
Los juristas se consultaron unos a otros y elevaron a la categoría de delito, penado con la horca o el fusilamiento, según su gravedad, hasta la falta más nimia.
Incluso las simples equivocaciones pasaron a ser hechos delictuosos. Ejemplo: si en una conversación banal, alguien, por puro descuido, decía "Hace mucho calor", y posteriormente podía comprobársele, termómetro en mano, que en realidad el calor no era para tanto, se le cobraba un pequeño impuesto y era pasado ahí mismo por las armas, correspondiendo la cabeza a la Compañía y, justo es decirlo, el tronco y las extremidades a los dolientes.
La legislación sobre las enfermedades ganó inmediata resonancia y fue muy comentada por el Cuerpo Diplomático y por las Cancillerías de potencias amigas.
De acuerdo con esa memorable legislación, a los enfermos graves se les concedían veinticuatro horas para poner en orden sus papeles y morirse; pero si en este tiempo tenían suerte y lograban contagiar a la familia, obtenían tantos plazos de un mes como parientes fueran contaminados. Las víctimas de enfermedades leves y los simplemente indispuestos merecían el desprecio de la patria y, en la calle, cualquiera podía escupirle el rostro. Por primera vez en la historia fue reconocida la importancia de los médicos (hubo varios candidatos al premio Nobel) que no curaban a nadie. Fallecer se convirtió en ejemplo del más exaltado patriotismo, no sólo en el orden nacional, sino en el más glorioso, en el continental.
Con el empuje que alcanzaron otras industrias subsidiarias (la de ataúdes, en primer término, que floreció con la asistencia técnica de la Compañía) el país entró, como se dice, en un periodo de gran auge económico. Este impulso fue particularmente comprobable en una nueva veredita florida, por la que paseaban, envueltas en la melancolía de las doradas tardes de otoño, las señoras de los diputados, cuyas lindas cabecitas decían que sí, que sí, que todo estaba bien, cuando algún periodista solícito, desde el otro lado, las saludaba sonriente sacándose el sombrero.
Al margen recordaré que uno de estos periodistas, quien en cierta ocasión emitió un lluvioso estornudo que no pudo justificar, fue acusado de extremista y llevado al paredón de fusilamiento. Sólo después de su abnegado fin los académicos de la lengua reconocieron que ese periodista era una de las más grandes cabezas del país; pero una vez reducida quedó tan bien que ni siquiera se notaba la diferencia.
¿Y Mr. Taylor? Para ese tiempo ya había sido designado consejero particular del Presidente Constitucional. Ahora, y como ejemplo de lo que puede el esfuerzo individual, contaba los miles por miles; mas esto no le quitaba el sueño porque había leído en el último tomo de las Obras completas de William G. Knight que ser millonario no deshonra si no se desprecia a los pobres.
Creo que con ésta será la segunda vez que diga que no todos los tiempos son buenos. Dada la prosperidad del negocio llegó un momento en que del vecindario sólo iban quedando ya las autoridades y sus señoras y los periodistas y sus señoras. Sin mucho esfuerzo, el cerebro de Mr. Taylor discurrió que el único remedio posible era fomentar la guerra con las tribus vecinas. ¿Por qué no? El progreso.
Con la ayuda de unos cañoncitos, la primera tribu fue limpiamente descabezada en escasos tres meses. Mr. Taylor saboreó la gloria de extender sus dominios. Luego vino la segunda; después la tercera y la cuarta y la quinta. El progreso se extendió con tanta rapidez que llegó la hora en que, por más esfuerzos que realizaron los técnicos, no fue posible encontrar tribus vecinas a quienes hacer la guerra.
Fue el principio del fin.
Las vereditas empezaron a languidecer. Sólo de vez en cuando se veía transitar por ellas a alguna señora, a algún poeta laureado con su libro bajo el brazo. La maleza, de nuevo, se apoderó de las dos, haciendo difícil y espinoso el delicado paso de las damas. Con las cabezas, escasearon las bicicletas y casi desaparecieron del todo los alegres saludos optimistas.
El fabricante de ataúdes estaba más triste y fúnebre que nunca. Y todos sentían como si acabaran de recordar de un grato sueño, de ese sueño formidable en que tú te encuentras una bolsa repleta de monedas de oro y la pones debajo de la almohada y sigues durmiendo y al día siguiente muy temprano, al despertar, la buscas y te hallas con el vacío.
Sin embargo, penosamente, el negocio seguía sosteniéndose. Pero ya se dormía con dificultad, por el temor a amanecer exportado.
En la patria de Mr. Taylor, por supuesto, la demanda era cada vez mayor. Diariamente aparecían nuevos inventos, pero en el fondo nadie creía en ellos y todos exigían las cabecitas hispanoamericanas.
 Fue para la última crisis. Mr. Rolston, desesperado, pedía y pedía más cabezas. A pesar de que las acciones de la Compañía sufrieron un brusco descenso, Mr. Rolston estaba convencido de que su sobrino haría algo que lo sacara de aquella situación.
Los embarques, antes diarios, disminuyeron a uno por mes, ya con cualquier cosa, con cabezas de niño, de señoras, de diputados.
De repente cesaron del todo.
Un viernes áspero y gris, de vuelta de la Bolsa, aturdido aún por la gritería y por el lamentable espectáculo de pánico que daban sus amigos, Mr. Rolston se decidió a saltar por la ventana (en vez de usar el revólver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror) cuando al abrir un paquete del correo se encontró con la cabecita de Mr. Taylor, que le sonreía desde lejos, desde el fiero Amazonas, con una sonrisa falsa de niño que parecía decir: "Perdón, perdón, no lo vuelvo a hacer."


  1. Analizá el texto teniendo de acuerdo con las características del cuento vistas en clase (narrador, focalización, tiempo y espacio, estructura y secuencia narrativa). Utilizá citas textuales para justificar el análisis.
  2. Establecé relaciones entre el texto leído con al menos uno de los cuentos leídos en clase. 
  3. Respondé: ¿Cuál es el conflicto que se plantea en "La excavación y cómo se resuelve?
  4. Respondé: ¿Quién narra los hechos en "La muerte de los Arango? ¿Qué tipo de narrador es? ¿Cómo se logra erradicar la epidemia de tifus en el pueblo?

miércoles, 9 de noviembre de 2016

4° BOD - Consigna para TP: Book trailer

El siguiente trabajo se resuelve en grupos de dos integrantes a partir de la lectura de la antología de cuentos que conforman la Guía N° 5, también disponibles en el blog.

La propuesta consiste en diseñar y producir un book trailer, de acuerdo con las pautas proporcionadas en la siguiente entrada:
http://ighlenguayliteratura.blogspot.com/2016/11/4-bod-book-trailer.html

Requisitos para armar el book trailer:
  • utilizar al menos tres de los cinco cuentos que componen la antología. Como no se trata de un solo texto, piensen qué relaciones existen entre los textos seleccionados. Por ejemplo, "La excavación" y "¿Será este el momento de quemar a quien tanto temo?" retoman un hecho histórico: la guerra del Chaco. El desafío consiste en armar un solo video que incluya a varios textos. 
  • incluir imágenes que se relacionen con el contenido de los cuentos elegidos.
  • incluir texto: (a) citas textuales que resulten relevantes para adelantar el contenido de los textos; (b) algunas palabras clave que anticipen el contenido, pero que no necesariamente estén extraídas de los cuentos. 
  • incluir audio: puede ser música de fondo que se relacione de algún modo con el contenido del video y/o audios grabados por ustedes mismos leyendo fragmentos de los textos. 
  • duración: entre un minuto y medio (mínimo) y dos minutos (máximo).

Modalidad de entrega:  
  • Vía mail a literatura.guardia@gmail.com. 
  • En el asunto indicar: "Book trailer 4° BOD Apellido/s". 
  • En el nombre del archivo del video indicar: "Book trailer Apellido/s".

Primera fecha de entrega: viernes 18/11. Fecha límite: viernes 25/11.

4° BOD - Book trailer

¿Qué es un book trailer? 

Tal como lo indica su nombre, un book trailer es un pequeño video que anticipa o promociona un libro, de manera similar a los videos de avance de las películas.
Su objetivo puede ser múltiple: promocionar un libro en Internet, captar lectores, presentar un autor nuevo.


¿Qué elementos debe tener un book trailer?

  • Nombre del autor y título del libro.
  • Fragmentos seleccionados del libro original, bien escritos o narrados. También pueden ser palabras que, sin constituir citas textuales, proporcionen datos clave.
  • Imágenes: pueden ser ilustraciones del libro o, si no las tiene, se puede recurrir a otras imágenes que se relacionen con el contenido del texto. 
  • Audio: puede incluir música de fondo y también una voz en off.

 

¿Cómo es un buen book trailer?

  • Debe despertar la curiosidad de potenciales lectores, dando elementos de la historia pero sin contarla. 
  • Imágenes adecuadas. Se pueden usar imágenes fijas, siempre y cuando se correspondan con lo que se está contando.
  • Textos breves.
  • Duración: de un minuto y medio a dos minutos. 

 

Algunos book trailers a modo de ejemplo:


martes, 4 de octubre de 2016

4° BOD - Trabajo práctico: La casa de Bernarda Alba



El siguiente trabajo se resuelve a partir de la lectura de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Puede ser resuelto individualmente o en grupos de dos integrantes. En cualquier caso, deberán elegir una de las siguientes consignas y resolverla. Más allá de cuál sea la opción elegida, deberán respetar la idiosincrasia de los personajes. 

Opción 1: “A corazón abierto”

Imaginen que deben realizar el programa de chimentos de la tarde, del pueblo de la familia de Bernarda Alba. El tema principal del programa será la tragedia en la casa de Bernarda y el tono del programa, sensacionalista. Como temas secundarios, se incorporará lo ocurrido con Paca la Roseta y la hija de la Librada. Participarán dos presentadores y algunas integrantes de la familia Alba en calidad de testigos o invitadas para contar su historia. Escriban el guión, incluyendo como parlamentos lo que los presentadores y las invitadas dirán y, como acotaciones, lo que ocurre en el programa. 

Opción 2: “En terapia”

Luego del suicidio de Adela al final de la obra, la familia Alba decide hacer una terapia familiar para resolver sus conflictos. Imaginen una sesión de terapia donde participan las cuatro hermanas junto con Bernarda. El / La terapeuta conduce la conversación donde cada una expone sus problemas. Los personajes deben hacer referencias a episodios concretos de la obra. Escriban lo ocurrido en una sesión de terapia a modo de escena teatral. Utilicen parlamentos y acotaciones.

Opción 3: La casa de Bernarda Alba: la precuela 

Cuando comienza la obra, Bernarda es una mujer mayor, pero que alguna vez fue joven. Escriban una escena teatral que cuente un momento significativo en la vida de Bernarda que la determina y la hace ser quien es. Utilicen parlamentos y acotaciones. Atención: el modo de comportarse de Bernarda o lo ocurrido en su infancia / juventud deberá anticipar algún episodio de La casa de Bernarda Alba, de manera que un lector pueda darse cuenta de la conexión entre esta escena y la obra de Lorca, sin que se requieran explicaciones adicionales.

Extensión mínima: aproximadamente dos carillas (en computadora) o cuatro carillas (manuscritas)

Fecha de entrega: jueves 13/10.

Se evaluará:
- adecuación de la respuesta a lo pedido en la consigna elegida,
- lectura de la obra de teatro,
- capacidad de escribir un texto teatral, 
- la escritura de un texto coherente y cohesivo, y correcto desde el punto de vista de la ortografía y el uso de los signos de puntuación, 
- entrega del trabajo en tiempo y forma.

viernes, 9 de septiembre de 2016

1º B - Escribimos un poema

Los siguientes poemas fueron escritos, en grupos, a partir de la leyenda urbana sobre la misteriosa aparición de dos obreros entre las estaciones de Pasco y Alberti de la línea A del subte (versión de Guillermo Barrantes y Víctor Coviello en Buenos Aires es leyenda). 


Entre Pasco y Alberti (I)

El subte de las calles Pasco y Alberti
va más despacio que nunca, la luz se apaga
y creen que están en el infierno.

La pasajera se llamaba Marina,
ella balbuceaba algo de unos muertos.
Piensan que está loca pero varios…
Pero varios ya los vieron.

El subte A, donde nadie sabe si es verdad
que murieron albañiles construyendo ese lugar.

Por eso se dice que entre Pasco y Alberti
está la estación a medio terminar,
con dos albañiles muertos sin ninguna explicación.

Lo que pasó fue que el terreno traicionó:
Derrumbó matando inocentes que aún
sufren su muerte y se le aparecen a la gente.

Los nombres de los muertos eran
Giuseppe y Leonardo, sus cuerpos
hasta ahora no fueron encontrados.

Así que mientras tanto, si son creyentes,
recen una plegaria por esas almas
extraviadas; si no, disfruten del viaje.

He visto como las almas se mueven
como si nada, como si estuvieran vivos.

Autoras: Agustina Fernández, Ayelén Escobar, Florencia Olivera y Jazmín Achata


Veo

Una joven es engañada por su novio, mas
angustiada busca la solución en la línea A.
Veo a la joven que quiso suicidarse  
pero no lo hizo y encontró otra solución mejor.

Imaginó ver una parada a medio hacer.
Había también dos obreros sentados allí.
Veo a esos hombres tan tristes
que daban pánico al verlos.

Veo a la joven que, asustada, pegó un grito.
Un joven le propuso bajar en la próxima.
Veo a los dos en un bar tomando y hablando sin más.
Trató de tranquilizarla y escucharla más.
Investigó su versión y la comparó con otra.
Es más, a alguien también ya le pasó
y se asustó.

Autores: Daniela Carballo, Delfina Mazzeo, Ezequiel Blanco y Luna Villalba


(Sin título)

Meterse en el túnel oscuro,
mirar atrás en lo más profundo.

Estar consciente y huir rápido,
salir pronto de aquí y rápido.

En el túnel corre una brisa,
por un segundo hace olvidar.

Yendo en el túnel oscuro
veo personas observándome.

Viendo mi alma siento
mi alma y mi ser despreciado.

Mi tristeza y mi corazón,
me veo perdida y con miedo.

Veo dos obreros saliendo,
sus ojos me contemplaron.

Viendo mi tristeza y mi soledad
el viento me ruge con toda su fuerza.

Me paro con toda mi fortaleza.
Seguí viendo el túnel solo.

En mi país creen
que estoy loca.

Mi amor no supera
los miedos y lo que vi.

Autoras: Anahí Gómez y Florencia Martínez


Canción de la estación

A pesar del viento en la cara
que me asfixia y me engaña
y sentía escalofríos...
Además sé que en esas estaciones
se corta la luz.

La luz se apaga y veo…
Balbuceo algo de unos muertos
y digo: ¿de dónde salió esa estación?
Se me moría el corazón.

Se me acerca un hombre
y me dice:
—Bajamos en la próxima
estación, bajamos y me contás.

Bajamos y le cuento
que veo a dos muertos
mirándome, tenían las caras
más tristes que hubiera
visto, tenían las ropas con
polvo.

Y me enteré de que
sólo las personas
tristes podían ver
a los obreros muertos.

Y en ese momento,
dije entre mí:
“Que me trague la tierra”.

Y en el mismo momento
el tren tenía
una cara caída.

Autoras: Abril Golán y Paula Calderón


Entre Pasco y Alberti (II)

Entre Pasco y Alberti
las luces se apagan
y ya no queda nada.

Estaban dos obreros
tirados en el suelo
y la gente alterada.

Nadie sabe qué pasó.
Yo debo investigarlo.

Se trata de dos obreros
olvidados con el tiempo.
Ellos ya están muertos,
la estación no los olvidó.

Guiseppe y Leonardo:
así  se llamaban ellos.
Esta leyenda es para vos
Ya que te interesa el terror.



Autores: Axel Calvimonte, Brian Heredia,  Jorge Marca, Lautaro Fiorito y Tomy Quispe


El subte ligero

Ella estaba triste,
abrió la ventana,
miró para afuera
buscando respuestas.

Algún tiempo atrás
pensó en morirse,
que nunca miró
a su alrededor.

Vi un subte que
iba muy ligero,
hay obreros, están
todos muertos.

No se acobardó
al calor del subte,
ni pensó en el susto
de esos obreros muertos.

Vi un subte que
iba muy ligero,
hay obreros, están
todos muertos.

Ella miró afuera,
abrió la ventana,
escuchó música
y después de aquello
arribaron los muertos.

Obreros de países
extranjeros muertos,
que metían miedo,
que viajaban
en el subte muerto.

Autores: Damián Aguirre, Dante Vitale, Federico Méndez, Juan La Pegna y Kevin Allauca